Tu me mimas yo te como

Voy a mear ahora vuelvo.

Tengo las manos sucias

del consentimiento de mi ser

de masturbarme con las cucarachas

pensando en el fin del mundo.

En la crueldad del dolor de espalda

de doblarme en la postura del escorpión

que la del sesenta y nueve aburre

y quiero más muescas en mi cinturón.

De lamerte los pezones con arrogancia

como llevándote a lo mas alto del planetario

donde observamos las estrellas y los planetas

deslizando tus labios en mi cometa.

Me gusta lamerte en mostaza

jugar a ser el perrito caliente de la relación

donde me clavas los tacones en la cara

y nunca quieres llamar la atención.

Donde poner fin a un conjunto

de cosas de dos en diferentes lugares

es lo mismo que necesitar coles de Bruselas

después de echar un polvo salvaje.

He pulsado el botón de la cisterna, el agua sale azul.

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Cuestión de quesos

Te dan otra oportunidad

ante un queso de bola gigante

y en vez de coger un trocito

te lo comes entero.

Cuantos quesos tienen que darte

para que puedas entender

que no es cuestión de mala leche

la manera de tu proceder.

Si te dan queso de loncha te quejas

sólo quieres el buen queso de bola

y si no quieres tocar las bolas

para que te quejas ¡no seas mamona!.

Un día las vacas se cansaran

de los caprichos inapropiados de tu ser

y en vez de dar leche cremosa y apta

te dará con la hiel en la cara…

Y se marchó

Ya no sabías como librarte de mí

para poder tener tus amantes secretos

esos con los que cabalgas a la puesta de sol

y los haces llamar cualquier cosa.

Ya no sabías como enterrar mis discos

de esa música que fingías que te emocionaba

ahora son abono para el estiércol

allí donde mis fotos también tapabas.

Ya no sabías como romper mis camisas

que siguen oliendo a mi colonia

nunca te gusto el sudor de nuestro sexo

siempre buscaste el plátano más fresco.

Ya no sabías como celebrar la independencia

sin que se notaran demasiado los cohetes

ahora para algunos pondrás cara de afligida

para no levantar demasiadas sospechas…

Así somos tu y yo

De amantes reducidos a cenizas

de la loca manía de quererlo tanto

de sentirse parte el uno del otro

de usar el látigo como reclamo.

De tentar el cuerpo contra la cama

de dejar muescas en la almohada

de descubrir placeres prohibidos

de lamer cada poro de tu piel.

De lucrarse de los ojos del otro

de perseguir los matices del uno

de llorar las ausencias malditas

de tirarse por los balcones heridos.

De cantar bajo una lluvia ácida

de ponerse o no ponerse un condón

de dejar la vida para cuatro renglones

de seguirte eternamente a donde vayas…