Esa amistad lejanocercana

Tengo una amistad que es lo más raro que he conocido nunca. Es como el Prestige, cuanto más se aleja más deja huella pero cuando se acerca es una artista. Hace de su timidez las fallas de Valencia pues como una droga adictiva y fuerte atrae y engancha cuando bajas las defensas, todo es fuego y petardos. Además de todo eso que no es poco su personalidad es como haber ido al concierto de Woodstock en 1969, va flotando a su ritmo y es como ir de caza en un ballenero detrás de Moby-Dick con el Capitán Ahab bailando la Macarena. Pero curiosidades de la naturaleza esta amistad es como la ecología sostenible, muy poco común, pero de gran calidad, quizás tenga la cabeza llena de globos sonda pero no es mala persona. Al fin y al cabo si no tuviese donde dormir la invitaría a mi casa, eso sí, que me trate bien.

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Antía, ciclón del Norte

Antía siempre te aprieta las manos con energía, quiere hacerse la fuerte cuando tiene un cuerpo de cristal fino, de una fragilidad que arremolinaba una brisa y se volvía una cometa surcando los cielos celtas y las galaxias en gallego. Le gusta cansarse en charlas largas y extensas para sin avisar salir corriendo a por una barra de pan no se le fuese el mundo a terminar, repitiéndose que ella como mujer es el camino mas sencillo para poder viajar a otros lugares cercanos o lejanos donde vale la pena descubrir y descubrirla, una heroína moderna.

De gran temperamento no perdona una y aunque le puedas caer bien como deslices la pata por debajo de su puerta sin permiso, te has colado, o no has puesto la lavadora correctamente para ella ya eres historia, algo así ah:

Te puedes enamorar de mi

que yo te abriré mi corazón

pero cuando yo lo decida

todo lo que has visto se acaba.

Antía es la musa o la fantasía, es huracán y es un rayo de sol, es genio y es petarda, alegría y enfado, distancia y cercanía, el Norte en todo su esplendor. Un poco bruja pero a la vez un ser adorable y para rematar esta entrada en mi diario comento que:

Un día cualquiera

en algún lugar del mundo

me encontraras ante ti

y toda mi mochila sera para los dos.

Eres puro pecado

Todo bicho que se mueva

todo lo que no le gusta,

entorno lleno de sus cadáveres

como una exterminadora de mujer.

Dando caña sin ceder

riéndose en sus puños podridos,

maquillando su rostro pálido

con besos llenos de sangre.

Escribiendo sus memorias

hilando con suturas las paginas,

como el parto de un vampiro

pidiendo matar desde tu ventana.

Poniendo sentido a sus actos

como si supiese leerte el alma,

desnudando lo poco que te queda

de ser humano y divino.

Mi Gaia

Un día me encontré paseando los amores por los senderos celtas, encrucijadas de la Santa Compaña y de las moribundas hadas con su candil de luciérnaga. Era el desprender de las esencias de la Luna llena, madre nuestra acompañante de Lobos y de mí mismo, mi patria, Galicia.

Mis amores como huellas en el camino se miman, y se desean. Son parte irrefutable de lo que jamás deje de construir con mis manos, con mis pensamientos más secretos, inconfesables pero también perdurables en mi memoria, en el latir del corazón, descendiente de Breogan.

Me sonríe la brisa llegada a la sal arrancada de las olas y abraza el calor de mis labios, pensando en ti y en tu cuerpo, desnudo el lamento si no te tengo, seda tu piel, estrellas de tus ojos.

Un día morí por amor, y tan muerto como el frío acero lagrimas corrían en los regatos que daban el verde a mi tierra, y me lleve a la fogata de San Juan las chispas de mis amores, la vida de cada una de las llamas perpetuas tatuadas en la carne de mi bondad.

Y a pesar de que no tenía aliento y el pulso era inútil para mí, sentí más vida en todo lo que hacía que cuando mis cinco sentidos disfrutaban de tu pelo cuan bandera blanquiazul, orgullosa ondeante en la eternidad de los cruces de caminos de mi Gaia.

Otro año más sin ti

Te jure amor eterno y que te llenaría de besos una vida. Te prometí hacerte un castillo de corazones, aquellos que por cada uno de esos besos naciese de nuestro amor, de nuestros sentimientos en el arco iris que formasen nuestras sonrisas…

… y doy buena fe que cumplí todo aquello.

Eras tan bonita con tus ojos rasgados que no podía silenciar los puntos cardinales que se llevaban más allá de los mares lo que por ti sentía, que era lo más grande de esa luna llena que tanto te gustaba acariciar, que una vez al mes bajaba para ti, mi amor.

Me gustaba tanto como me cogías las manos y tocabas las cicatrices de mi piel, me susurrabas siempre que dejara aquellas batallas que fuesen eternas pues me querías para mas de una vida y no podía permitirme el lujo de malgastar ninguna en la que tu no estuvieses.

Nos amábamos.

Hacíamos el amor entre pulsaciones, me decías que frenase al potro joven y desbocado, que teníamos que sentir cada segundo, despacio, despacito y como dueña y señora del sol poniente siempre acababa en el sueño de tu cuerpo, dentro de el sintiéndome nacer, eras mi compañera, mi amante, mi mujer, yo tu sed.

Me querías con locura cada día de tu vida, incluso cuando te fuiste en tu última lagrima sobre la tierra y emprendiste tu viaje más largo sin mi, mientras tus ojos se apagaban pude ver que en tus suspiros la última llama era para mi.

Tan bonito en ti como en vida, nunca deje de amarte y te siento cuando cierro los ojos a mi lado, cuando camino y un pájaro me saluda en la naturaleza, cuando el río hace un remolino, en cada secuencia de mis créditos finales siempre estas tu mi amor, mi vida, todo lo que quise para mi y todo lo que fui para ti eternamente.

Te amo, siempre seras mi niña.

La racana

Mereces la cuna en la que guardas tus posaderas, donde no necesitas del ambiguo arbitraje de la necesidad y el tiempo. No mueves un dedo para no hacer un surco en el camino pues mejor te sientes en tu castillo de poderes que dejando a la voluntad humana ese capricho de sentirte amada.

Ya no haces de la lucha tu ansia ni dejas que nadie haga hueco en tu alma, no necesitas de los besos con interrogantes pues desgarras gargantas solo con pronunciar palabras y no meditas ni avanzas solo dejas ríos de sal y lágrimas.

No abres puertas ni ventanas, no mezclas ingredientes en tu mente, solo quieres causar daño con tu indiferente manera de ver las cosas que hacen de tu ombligo un arma cargada contra el sentimiento y tus propias cagadas, pero eso es precisamente lo que ves como justicia divina, amparada eso si por tu dilatada carrera matando ilusiones y esperanzas.

Te pido permiso

Te pido permiso para morirme y mis palabras son una melodía para mis pensamientos, ya he terminado como hombre todo lo que tenía previsto en esta vida y llegado a mi final quiero disculparme si con ello te hago daño o si con ello tus planes ya no serán iguales.

He conducido mi vida con tu música, te he seguido por todo el mundo con el único propósito de amarte incondicionalmente y protegerte, pero creo en los finales felices y este sera uno que recordare hasta mi último suspiro.

He bebido de tu amor, he sentido tus caricias, he sabido amarte como me has pedido y aún así he fallado, me he perdido inexcusablemente y ya no puedo dirigir mi camino, no sin ti a mi lado. He cerrado esta puerta y quiero recordarte que jamás dejare de quererte.

Hola y adiós mi vida, ya no se que hacer, hemos vivido tantas cosas juntos que el silencio es un tormento cada segundo, y tus recuerdos me calientan tanto que el frío que se apodera de mi solo me hacen pensar cuanto te amo.

Piensa en mi ¡vale!, yo te observare desde donde este y cuidare de ti.