Y al final

De tanto esperarte
me he dejado la vida
de tanto escribir
he aborrecido mis letras
de tanto quererte
he empezado a odiarme
de tanto ofrecer
me he quedado sin nada…
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Cámara

Me enfocas y me retratas, me saludas distante, cámara. Y haces de tu noticia la prisión de mi vida, que por unos segundos grabados renuncio yo a los míos y me haces inmortal, ¿con que derecho?, no lo veas como algo normal. Me has dejado en cinta, carrete embobinado, preso como reliquia del pasado y me enterraras tras positivarme y lanzarme al espacio, donde un satélite me recogerá y me fundirá en microondas, sin vástagos, que peligro. Luego me abandonaras, en las estanterías telarañicas preñadas de polvo y de gafas de culo de botella, un numero, un par de letras y nuestro divorcio se consuma, adiós cámara, pero no te olvides, yo te vi primero.

Buscando el momento

No te rompas las medias, las cosas aun se pueden reciclar, para un café, para un té. No te vi perdida cuando el rocío me dejaba helada la mano del acelerador, te vi risueña con las estrellas, parpadeantes tus pupilas, apretando los muslos en el asiento, pegándote a mi en cada frenazo.
Camino de un faro olvidado, el lastre del hormigón nos deja obsoletos, somos como pequeñas conchas de mar arrastradas dentro de la playa, sin motivo, esperando un nuevo momento de inspiración, de tus besos.
Te pregunto que deseas, buscas el calor de mis costillas para hacerme cosquillas.
Los deseos son fragmentos.


Te mojas hasta las rodillas, la sal te excita como el oleaje contra las rocas, eres el vuelo de una gaviota mecida por la brisa marina, pomposa en un cielo estrellado de oportunidades, de lágrimas alegres en tu piel, vives.
Aroma a pinos del atlántico, eucalipto, tu perfume… la goma quemada contra el asfalto de derrapar abordando tus fuertes abrazos, sutileza en tu mirada.
Hermosa.
Me dejo llevar por tu verbo, caricias… y el pinchar de las horas, nos alargan.
Madrugada.



Siento tu corazón, tan rápido, mis dedos juegan en tu hombro, entre el rumor de la espuma, del carácter de tus sentidos, de nuestros cuerpos desnudos en la naturaleza bravía, en un paraíso sonrojado por nuestros actos.
Tu lengua.
Los escalofríos te alertan, escarchan una tristeza al tener que partir de mis brazos, de tus juegos y de las frases que te llenan el día entero, hasta el próximo encuentro.
Y ya te voy echando de menos aún tenido el calor de tu vientre en el mio.
Tu pelo sobre mi.


Acaban de refrescar las calles, de limpiar las impurezas de un día de agotados pasos, de odios y traiciones, de amor y lujuria, de venganzas y obras buenas, a manguera, a presión, sin la delicadeza de un jardín, de algo bien hecho.
16 grados.
Voy marcando el camino a un zumo, a una lectura rápida a la prensa, a lobotizarme en los recuerdos de una noche de amor en la playa, de sus carnes prietas, de su lengua en cada poro de mi piel, del gemido del mar, de un donuts, de un café cargado, de las prisas de la vida.
Sentado en una terraza con la cara de tonto por la satisfacción, aún con esas cosquillas de las pulgas marinas sobre mi…
Desayuno.

He pasado toda la mañana pensando en ti, no recuerdo pensar tanto en una sola persona en toda mi vida, aunque quizás me mienta a mi mismo porque cada amor es distinto, el primero, el segundo, o todos ellos, pero solo uno te marca, te abre para toda la vida.
En ciertos momentos el amor no se ve tan solo buscas en el esa paz que te da al sentirte realmente querido, el querer y ser querido. Sin necesidad de justificarse, sin demostrar nada más que con la pura y mera compañía lo da todo por explicado.
Y puedo enterrarme en una montaña de adjetivos, en frases bonitas, en piropos bien hechos que nada de eso puede cambiar que te pueda amar mas que te quiera sentir, porque es un proceso único, esta fuera de la comprensión humana.



Me he sentando en el parque, la sensación de vacío es inmensa a pesar de las madres y sus hijos jugando en el. Intento dejar la mente en blanco pero me traicionan mis instintos.
Cólera.
Rabia.
Indignación.
Amor.
Vida.
Pasión.
¿Cómo se puede vivir sintiendo lo bueno y lo malo? todo lo que me rodea. Y apareces tú, como una luna llena, como un jardín en primavera, sacando de contexto todo lo que digo, todo lo que pienso.
Pero me alegro.


Me envuelvo en tus abrazos como papel de regalo y no quiero sacar el molde de tu sonrisa de mi retina, te quiero tanto que mi vida a tu lado ha crecido. Eres poesía para mí.
Nos movemos.
Mundo de piedra, Herrería.
Un significado romántico es pasear contigo en las calles que me vieron crecer, que creyeron mis locuras y me dieron tantos y tantos consejos, no todos adoptados, para el bien o el mal de mis años pasados todo lo que hice pudo ser o no correcto pero me ha dado algo que un sofá con una televisión plana no puede, larga experiencia, sabiduría, recuerdos maravillosos y desembocando como torrente de primavera en ti.
No tienes que entenderme, no hace falta, quiéreme, apriétame fuerte, yo me perderé en tus pensamientos.

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La muela del juicio

No puedo explicarme porque la gente no sale a la calle y pelea por su vida, los millones que están en el paro, la gran mayoría sin cobrar prestación alguna, otros que ni están apuntados en el INEM y que malviven de lo que sea. Y de los que trabajan la gran mayoría esclavizados a jornadas eternas de trabajo con contratos basura por horas, que no te dejan tiempo para la familia, para uno mismo y que te pagan de manera rácana, doliente y abusiva con la coletilla de “donde estabas tu hay cientos que lo harán por menos”.
Y quieren que seamos europeos, cuando los europeos de primera línea tienen sueldos decentes, jornadas laborales decentes y en la gran mayoría de los casos políticos decentes.
No entiendo con la que está cayendo siempre encima de nuestras espaldas no nos comamos el asfalto en manifestaciones no de unas horas, sino de días enteros hasta que el poder político asuma sus errores y estabilicen a un país lleno de corrupción, de una monarquía obsoleta impuesta por un dictador, incapaz como gobierno y oposición de levantarse y no dejarse amedrentar por otros piases que lo único que buscan es su propio beneficio a cuenta de nuestra pobreza.
Si todos estos millones de personas saliesen de su letargo y pidiesen lo que es justo, justicia y valores sociales, el lema que se dice en el deporte “soy español a que quieres que te gane” lo podríamos usar para todos los días de nuestras vidas.

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Tus ojos me seducen.
El juego de una llamada al despertar me devuelve a la realidad, el mundo no descansa, no se para con la misma necesidad que me gustaría para mí. Pero no puedo reprochárselo, todos quieren un trozo de pastel de la madre tierra, atropellada una y otra vez, pero no me preocupa ya se tomara la justa venganza, somos arenilla en el tiempo, estamos de paso.
Tus ojos no me esconden nada.
El dolor de cabeza no me deja pensar, se encierra en mi caja cerebral y rebota como una pelota de tenis buscando la raqueta, hay mañanas que encierran una pesadez descomunal y no siempre te puedes poner tiritas en la frente, ni esconderte entre las sabanas.
Tus ojos me regalan oxigeno.


Me he etiquetado como un lobo solitario que le gusta tu compañía, que le gusta tu calor.
He probado tu dulzura y tu asombrosa manera de llevar lo difícil a lo fácil y mi cuerpo al tuyo.
Me haces temblar casi por arte de magia con cada caricia, como un niño impactado al descubrir nuevas fronteras.
Así eres tu, la que recolecta mis cosas buenas.
Y te…. siempre..


Donde están mis palabras abandonadas en el vientre de una locura inocente. silbidos de los arrogantes cuyos nombres no son interesantes, ni para llamar la atención de los más ciegos, cultivadores todos ellos de personas civilizadas.
Bailan,
Baile de letras, discos rallados sin nombre.
Compasión.
Y creciste como una melodía en mi corazón, con tonos altos y bajos, con frecuencias que me devolvían a la vida.

Y te bese. 
Volando como una cometa en un cielo estrellado de poesías.
Me enamore. 







Te puedes tirar infinitas veces desde un precipicio que nunca caerás de la misma manera, del mismo modo puedes enamorarte un millón de veces que ninguna te dejara el sabor del primero. El amor es un precipicio antiguo, lleno de rocas sueltas y firmes, que avanzan o se quedan quietas según las estaciones, los sentimientos, los actos de cada uno, de los demás.
Te puede gustar un plato de comida toda la vida que como la esencia de la propia existencia por cada porción su sabor sera distinto al de otras veces.
El amor.
Espinas son.

Tremendo

1
2
3
lo se
4
5
6
se contar…
7
8
9
y 10.
Si has llegado hasta aquí ya te puedes marchar tranquil@.
¡Vale! ¡vuelve!….
¿A que has vuelto?
Jajajajaja.
Se cierra el telón.
(No esperes no se va a volver a abrir); (Aunque si quieres quedarte no seré yo quién te eche).
Lo sabia.



Silencio.
No cometas el error de decir algo que no puedas explicar luego.
Silencio.
Estoy en tu cabeza como flujo a tu corazón perpetuo.
Despacio, muy despacio, en silencio te provoco pensamientos que te gritan en un dolor profundo.
Silencio.
Estoy en tu masa gris, inconscientemente lo sabes pero no me puedes echar.
Observa.
Silencio, estoy en tu cabeza.

Silbo cuando estoy contento, silbo cuando te veo, silbo si me silbas tú.

22/10/2013
8:43 AM
Maera, Street

Las cosas se están poniendo feas, la presión, el viento, el frío, todo se apodera de las calles. La llegada de la lluvia es inminente y la preocupación crece por momentos, a los humanos les gusta poco la lluvia, salvo a unos cuantos aventajados en el arte de los fluidos, se masca la tragedia.
Las primeras gotas no se hacen esperar, empieza a cundir el nerviosismo, los primeros apretones, las primeras carreras buscando refugio. La desesperación de no haber comprado antes un paraguas que no lleve al caos tu peinado made in polígono.
Trueno, rayo, trueno, rayo, gritos…. empieza a cundir el pánico, sálvese quién pueda, la lluvia es más fuerte por momentos, se oye entre la desesperación “cariño donde esta la balsa hinchable de la playa”.
Los coches empiezan a ser manejados de manera errática, como si se apoderasen de sus conductores fuerzas malignas que los obligasen a hacer maniobras inverosímiles y a volcar su estado de animo en cabreo, furia salvaje, aniquilación.
La lluvia se hace densa, todos están en los refugios escapando de los resfriados y de las mojaduras temidas, algunos curiosos se asoman a las ventanas con las pupilas dilatadas sin dar crédito a lo que ven, a lo que escuchan.
Ha llegado un día de invierno.


Abro la ventana.
Subo la persiana y espero un purgatorio en vez de un paraíso, el mundo se ha vuelto excéntrico y paranoico, se devora a si mismo y nos engulle a todos.
Vienes paseando, tu dedo caracoleando con tu pelo, sonríes.
Tienes un cuerpo de musa, de amores platónicos forjados y esculpidos a mano, con amor y ternura, con la pasión de un cincel de oro y brillantes, frescura.
Cada paso, cada segundo sin apartarme de la escena de tu vida, es un privilegio.
Me llega la brisa del mar.


Vuelo…
Rasante a pie de calle…
Cómplice de la luna que ilumina cada metro de mi vida y me lleva sin parar entre los ríos asfaltados y la locura de medio cerebro compartido en un motor gasolina, entre válvulas y corazones rotos.
Botella de ginebra escarchada por la madrugada.
Purpurina sobre la cara.
¿Cómo te encuentras?.
Me gusta el tacto de tus muslos, el sabor de tu sexo en mi boca.
Vuelo, vuelo, asciendo.

Presión.
Descompresión del alma en un millón de partes, latigazo inmoral a la palabrería charlatana de una pescadería matutina, cotilleo.
La vida es un flujo hipócrita con un ego insospechado.
Tus manos son suaves como el viento, tus caricias, son frases llenas de verdades.
Cotilleo.
Principio irrefutable de la condición humana.
Presión, no va más.

Cada pelea con el mundo no va contigo, soy piel de otra servidumbre, soy la garra que te falta, lo profundo que no encuentras, el testimonial acto de una tirita cruzada en mi rostro.
Te veo con tristeza, arañazo de costillas doloridas, muerte en los talones perseguida y cada día evitada, saludada.
Maúllo.
Mi caminar es mio, no es tuyo, nada de mi lo es, ni los enfrentamientos, ni el callejeo de sardina y monda, ni la música robada en las ventanas, ni los rayos del sol.
Mis rayos del sol.
Mi cabeza.
No maúlles.








Te quiero
me quieres…
Y pensar que tu y yo somos lo mismo.
Que nada nos impone.


Identidad, sentido común entre lanzas de palabras hirientes.


No oculto el ansia de la vida, sería un desprecio a todo lo que se mueve dentro de mi visceralmente,
pero los días son hermosos en su contexto ¡pero tan cortos! …
Día 1: Amar.
Día 2: Amar.
Día 3: Amar… y los días van pasando
Día 3.457: Amar.
Se ama desde que se nace y ves la luz fuera de un ser al que amaras, amas al crecer y ver la vida, a tu primer romance, amas por encima de lo que te dicen a quien más te gusta.
Día 9.856: Amar y amar.
¿Acaso no es a lo que venimos a este mundo?


Tu vientre,
ese mar suave con un remolino de algodón.


El agua, cálida.
Se deslizaba por tus pechos parándose en cada poro de tu piel hasta perderse en el infinito.
Momento de perpetua mirada, de fascinación por tu belleza.
Tu personalidad propia, tu humana comprensión hacia mi.
Revolotean las partículas de tu vida a mi alrededor.
Deseos.


La centrifugadora de mis opiniones me retuerce cada día, la pestilencia en el aire es de una edad media retrasada, de unos poderes famélicos a la servidumbre de un solo propósito, el aplastamiento.
Las masas sociales, los pueblos, sus gentes, discuten, se agravian, toman las hoces y las guadañas pero solo se rascan así mismos, no hay un plan, no se levantan guillotinas, ya no quedan brujas.
Ruido ensordecedor del mundo.
Abogado de un gran silencio.

El sol me quema el rubor
de presente ella me tiene al lleno
descalzo en la comprensión
voluble como el caramelo.
Termita de mis panes
pasodoble y de fandangos creo
rubia de labios rojos
farolillos de mis adentros.




Hi honey
Una mirada de odio puede matar sin tocarte.
Respira.
Respira hondo.
Al pairo.

Te amo.
Como locomotora enganchada a una mina de carbón, como la estampida de bisontes entre una multitud de forajidos, como la leche materna en los labios de un bebe.
Te reciclo el pensamiento de caricias ya perdidas, del sonido de los mensajes llegando a mi pantalla, del cotorreo de las aves rondando mi cerebro, de la maceta que tengo entre las piernas, del suave roce de las espinas en mis ojos…
Te amo.
Con cobertura melodramática, entronado a la plasticidad de tus orgasmos, a la sabiduría de una mirada firme, a la manera social de rellenarme las casillas.

Que fácil es amarte.

El faro de mi locura

Si te asomas a mi interior, niña de los ojos grandes veras como mi corazón se llena de luz. Aunque prefiera la noche porque puedo sentir el silencio en mi mente y aproximarme mas a ti, esa luz no es para nada parte del sol, es tu mirar, tan llena de alma. Y en la oscuridad resplandeciente puedo contar con la intimidad y cruzar los puentes sin necesidad de barcas, solo de tu mano y dejándome llevar paso a paso. Superando los obstáculos de los pretendientes a Reyes de un paraíso que solo tus ojos grandes llegan a contemplar, donde me dejas vivir, me dejas en el pensar. Y estoy orgulloso de la melodía cerrada que acompaña nuestra aventura porque inexistente es un clamor. De entre todas niña, tus ojos grandes, son el faro de mi locura.  

El evento

Marco Arrogueitízia disfrutaba de sus últimos días sobre la tierra, el no lo sabia pero se iba a morir. Tan rápidamente como vino al mundo, entre los dolores de su madre, en sus propios dolores. En esas horas previas su vida era un evento, lo tenía todo programado para asistir a todos los momentos de su vida como si fuesen tanto o mas importantes que respirar, que salir a comerse al mundo, de protestar por lo inviable de la situaciones de miles de jóvenes como el. Era un líder.
Marco vivía en Madrid y le encantaba su ciudad sin saber que sería su condena por un sistema impuesto por unos políticos que acabaron con una sanidad publica eficiente, gratis y universal. Cuando su cuerpo se desplomo paseando por la sierra, no había helicóptero medico, ni ambulancia. El desespero de sus amigos por llevarlo a un centro medico fue inútil, estaban cerrados. Marco no llegaría jamas al hospital, su ultimo suspiro fue en la parte de atrás de un coche abrazado por dos de sus amigos, por sus lagrimas, por su enfado contra un sistema solo para ricos, donde la mano de obra barata solo tenia derecho a no enfermar para no sucumbir, no eramos nada.
Marco quizás lo sepa, su muerte fue “el evento” de su vida patrocinado por la corrupción y el despotismo de unos pocos que se benefician del sufrimiento humano, que impregnan la codicia en su lecho de muerte.

Marco somos todos.

El fin del ser humano

¿Qué nos ofrecen las perras amamantadas de un poder central?, ¡ agonía!. La destrucción del pensamiento es la liberación del proletariado acomodando a la alta burguesía en los poderes falicos del centralismo mas ejecutivo, mas inquisidor, mas obligado a satirizar sus espuelas y latigazos en las espaldas del obrero, de los demonios del siglo XXI creados por ellos mismos para lucrarse con las penas del vecino, ¡ asesinato con alevosía !.
Son como termitas con cientos de folios inútiles dedicados a sacrificarnos como pollos en un campo de concentración mientras sus risas, sus lujos portentosos nos son restregados por la cara, se nos obliga a comer sus excrementos como si fuesen el pan de cada día, es la muerte de la calle, del simple individuo, no hay mayor apocalípsis que esta, la degradación de cada persona.
Y se reúnen para debatir que hacer con nosotros, cobayas prescindibles, de sueldos ridículos, de puta vieja indeseada, no ponemos el culo, no nos quieren para otra cosa, sin derechos humanos, sin razón, dirigidos como borregos hacia el silencio, nada es nuestro ni nada tenemos, somos un espejismo en el desierto porque se creen dioses en su olimpo, dictadores.
Españoles en vías de extinción  

Dolor de muelas

Atrapaste mi cremallera del pantalón con el imán de tus dedos, la bajaste y dejaste salir el humo negro de la desidia, del encanallamiento, la soberbia y la egolatría. Quemaste mi camisa para ver lo que había debajo, para ver si tenia alma, sentir que hay bajo los pezones puntiagudos por el frío Norte, el túnel mortífero de un ombligo del infierno.
Golpeaste mi nuca para ver cuantas tuercas saltaban y rebotaban dentro de mi y el sonido que produjiste con ello te gusto, quedaste satisfecha y la guillotina que con tanto cariño habías afilado la dejaste al lado de la despensa, esperando otras suertes.
Arrepentido de meterme en tu vida, me usas como conejillo de indias para las plumas de la risa, aquellas que acaban en sitios de mi cuerpo que me da vergüenza describir, aquellos sitios a los que tu asaltas con ojos de gata y uñas de pantera, devora.
Esperas que coja aire, que respire profundo y ante mi dolor de mentalidad vaga y confusa bailas una danza, te regocijas en el momento y esperas a que vuelva a abrir la boca para cagar toda tu mala uva dentro de mi.

Suena el timbre de la puerta, ya llego la comida china.